La recuperación de la uva Eva como fruta fresca de calidad no puede abordarse como una simple puesta en valor de una variedad tradicional. Exige conocimiento agronómico específico, criterios de selección vegetal, control de la maduración y estrategias de conservación capaces de mantener la calidad hasta el punto de venta. Esa es precisamente la lógica de RECUP_EVA, un proyecto concebido para actuar sobre toda la cadena, desde la planta hasta el mercado, con el objetivo de transformar una variedad destinada mayoritariamente a vinificación en una uva apta para el consumo en fresco, con mayor valor añadido y mejor posición competitiva.
El enfoque técnico del proyecto no se limita a mejorar el cultivo, sino que se organiza como un sistema experimental con varias capas de intervención. En la parte agronómica se trabaja en la implantación de una finca experimental para uva de mesa Eva, en el desarrollo de técnicas de manejo y en el control de la maduración mediante embolsado en campo. En paralelo, la parte de poscosecha incorpora tratamientos de precosecha mediante pulverización foliar, técnicas de envoltura plástica para prolongar la vida útil y análisis de almacenamiento. A ello se suma la línea comercial, centrada en investigación de mercado, estructura de comercialización e internacionalización y creación de una marca de calidad para la uva de mesa Eva.

Uno de los elementos más sólidos desde el punto de vista científico es la selección vegetal. El proyecto implantó una finca experimental en Usagre con material vegetal de uva Eva (Vitis vinifera L.) y trabajó con dos tipos principales de patrón, Rupestris y Ritcher 110, ambos injertados con Eva-Beba. Para estudiar su comportamiento de maduración y sus caracteres sensoriales se plantaron 1.250 unidades de cada patrón, y además se introdujo a modo de prueba un patrón más retardante, 140 Ru, en cinco plantas. Todo ello permite entender que no se trata de una simple parcela demostrativa, sino de una base experimental diseñada para observar diferencias reales de comportamiento agronómico y comercial.
El objetivo agronómico es muy claro, ya que se busca transformar esta variedad, tradicionalmente orientada a vinificación, en una variedad apta para el mercado de fresco mediante un manejo agrícola diferente al realizado hasta ahora. Desde esa perspectiva, RECUP_EVA ha trabajado con distintas podas, aclareos de racimos, podas en verde y otras labores culturales orientadas a mejorar las características del racimo. Uno de los resultados más concretos obtenidos en 2025 fue el mejor comportamiento de la variante que combinó un aclareo del 50 % con una reducción aproximada del 50 % del tamaño del racimo. Con este manejo se obtuvieron mejores uvas en tamaño y grados, además de racimos con un formato más adecuado para su colocación en cajas y su futura expedición al mercado. No es un detalle menor, porque en uva de mesa la arquitectura del racimo tiene una importancia comercial casi tan decisiva como la calidad interna del fruto.


La parte agronómica aporta además otra conclusión de gran interés práctico. En los ensayos de riego y abonado, mayores dotaciones de agua produjeron la mejor fruta para mercado, pero con diferencias de tamaño y peso inferiores al 5 % respecto a zonas regadas con porcentajes menores. En fertilización ocurrió algo parecido, ya que las zonas más abonadas no mostraron mejoras suficientemente significativas como para justificar el sobrecoste. Esto apunta a que la competitividad de la Eva no depende tanto de intensificar insumos como de ajustar mejor el manejo del cultivo, especialmente la poda, el aclareo y la regulación de la maduración. El trabajo desarrollado confirma además que el clima desempeña un papel decisivo y que, de acuerdo con los paneles de cata realizados en Los Santos de Maimona, la variedad presenta aptitud para el mercado de uva de mesa por sabor y presentación.
En este marco encaja también la recuperación del clon de Eva rosada, uno de los objetivos específicos del proyecto. No se trata solo de una acción de conservación genética, sino de una posible vía de diferenciación comercial. La Eva rosada se identifica como una variante casi extinta, presente solo en unas pocas cepas, cuyo rescate añade valor y singularidad a la estrategia global. Desde un punto de vista técnico, esto significa que RECUP_EVA no solo trabaja sobre rendimiento o vida útil, sino también sobre biodiversidad cultivada y sobre la posibilidad de construir atributos diferenciales a partir del propio patrimonio varietal de Extremadura.
El interés de esta recuperación va más allá del plano varietal. En un mercado cada vez más orientado hacia la singularidad, la trazabilidad y la diferenciación, disponer de una variante como la Eva rosada puede convertirse en una ventaja competitiva real. Aporta relato, identidad y novedad, tres elementos que hoy tienen un peso creciente en la comercialización de fruta fresca. Además, encaja plenamente con la lógica del proyecto, que no pretende limitarse a restaurar una variedad histórica, sino generar nuevas oportunidades de negocio sobre la base de su patrimonio agrícola y genético.


Ahora bien, el esfuerzo realizado en campo solo alcanza su verdadero valor si el fruto mantiene sus cualidades después de la cosecha. Por eso la poscosecha constituye la otra gran mitad del proyecto. RECUP_EVA contempla de forma expresa la incorporación de tecnologías innovadoras de almacenamiento y envasado para la uva de mesa Eva, entendiendo que la calidad obtenida en el viñedo debe sostenerse hasta el momento del consumo. La calidad final de la uva no depende solo de lo que ocurre en la planta, sino también de la capacidad de conservar su firmeza, su composición y su sanidad durante el almacenamiento.
Entre los principales patógenos postcosecha que condicionan la conservación figuran Monilinia spp., Botrytis spp., Rhizopus spp. y Mucor spp., además de otros secundarios como Penicillium, Alternaria o Cladosporium. Este contexto microbiológico explica por qué la conservación no puede plantearse únicamente como un problema logístico, sino como una cuestión fisiológica y fitopatológica. El proyecto trabaja precisamente en esa intersección entre tecnología, fisiología del fruto y control del deterioro.
En el bloque de bioestimulación precosecha se realizaron aplicaciones foliares en envero de metil jasmonato y salicilato de metilo en concentraciones de 0,1, 1 y 10 mM, con tres aplicaciones y evaluación posterior durante 40 días de almacenamiento a 1 ºC y 90 % de humedad relativa. Lo interesante es que esta fase no se reduce a una observación visual del fruto, sino que incorpora una batería analítica amplia. Se llevaron a cabo análisis físico-químicos sobre pérdidas de peso, color de piel, firmeza, sólidos solubles totales y acidez titulable, así como análisis fisiológicos sobre composición gaseosa y actividad respiratoria, análisis microbiológicos sobre pérdidas por podredumbre y cuantificación de mohos y levaduras, y análisis bioactivos sobre compuestos fenólicos, actividad antioxidante y actividad enzimática. En otras palabras, RECUP_EVA introduce un enfoque experimental muy próximo a la ciencia poscosecha contemporánea.


En esta misma línea se ensayaron atmósferas modificadas pasivas mediante films microperforados y su combinación con sustancias antimicrobianas de base natural. Se trabajó con tres tratamientos principales, un control con film microperforado M50, un tratamiento con alil isotiocianato en dosis de 100 mg por sachet y otro de 200 mg por sachet, con almacenamiento a 1 ºC y 90 % de humedad relativa y muestreos sucesivos entre 30 y 60 días. También se incorporó un tratamiento comercial adicional, UVASYS, basado en láminas de metabisulfito de sodio, con evaluaciones a 30, 60, 90 y 120 días. Los ensayos generaron además resultados específicos sobre acidez titulable, fenoles totales, mohos y enzimas antioxidantes, lo que confirma que el proyecto no se limita a medir vida útil en términos generales, sino que estudia cómo las distintas soluciones afectan a parámetros directamente vinculados con la calidad, la estabilidad y el valor funcional del fruto.
Este planteamiento da al proyecto una densidad científica mayor de la que a veces se percibe en un resumen divulgativo. En RECUP_EVA, la agronomía no se entiende separada de la fisiología del fruto ni de la poscosecha. La selección de patrones busca modular la maduración y las cualidades sensoriales, el manejo del viñedo actúa sobre tamaño, grados y formato comercial del racimo, y la fase poscosecha analiza la respuesta del producto en términos de firmeza, respiración, microbiología, compuestos fenólicos y actividad antioxidante. Es precisamente esa articulación entre manejo agronómico, evaluación analítica y conservación tecnológica lo que convierte al proyecto en una propuesta de innovación real y no solo en una acción de promoción varietal.


Visto así, la recuperación de la uva Eva no consiste simplemente en volver a cultivarla, sino en construir una base científica que permita decidir cómo injertarla, cómo manejarla, cómo podarla, cómo regular su maduración y cómo conservarla para que llegue al mercado en condiciones competitivas. La Eva rosada añade a esa estrategia una dimensión de singularidad genética y de diferenciación de gama. Y la comercialización, apoyada en análisis de mercado, testeo con compradores profesionales y diseño de una estructura común, completa el tránsito desde la parcela experimental hasta el lineal.
RECUP_EVA demuestra así que rescatar una variedad tradicional puede ser también un ejercicio de ciencia aplicada, innovación tecnológica y estrategia de valor. La combinación entre manejo agronómico, diferenciación varietal y poscosecha avanzada permite sentar las bases para que la uva Eva vuelva a posicionarse como una fruta fresca de calidad, con identidad propia y con recorrido comercial. En definitiva, el proyecto confirma que la innovación no solo sirve para crear productos nuevos, sino también para recuperar con inteligencia aquello que ya forma parte del patrimonio agrícola de un territorio.
